Ostende
Más que un lugar para dormir
Ostende (Oostende en neerlandés) ocupa el área central de la costa belga. La ciudad cuenta con dos importantes infraestructuras: un puerto marítimo y un aeropuerto. Tiene una historia fascinante y fue durante largo tiempo el destino de playa favorito de la familia real belga. Asimismo, durante mucho tiempo se mantuvo activa una la línea de ferry entre Ostende y Dover. El hipódromo Wellington, la arquitectura belle époque, el puerto, las galerías, el paseo marítimo y el Casino Kursaal crean un ambiente único y distinguido.
Lo que fue el asentamiento original fue completamente engullido por el mar y hoy se encuentra a aproximadamente 200 metros mar adentro. Precisamente por este motivo, en los siglos XIV y XV, la ciudad tuvo que trasladarse dos veces hacia el interior. Durante mucho tiempo, la prosperidad de Ostende dependió de las rutas comerciales marítimas hacia China y la India. Más tarde, la potente flota pesquera también contribuyó a su desarrollo.
El impulso decisivo llegó con el crecimiento explosivo del turismo costero. Ostende ha sabido mantener un equilibrio entre futuro y pasado. El desarrollo urbano contrasta con el ambiente acogedor de un pueblo.
Getaway Oostende está estratégicamente situado en el corazón de la ciudad, entre la playa, la bocana del puerto y la Visserskaai. Tanto el mar como el Kursaal están a poca distancia a pie. El edificio, con su característica arquitectura histórica, alberga apartamentos de categoría Deluxe y Superior.
En él, estarás en el corazón palpitante de la «Reina de las ciudades costeras». La oferta comercial y gastronómica es especialmente amplia. En coche o taxi se llega rápidamente al aeropuerto regional, que conecta con los principales destinos europeos o con otros aeropuertos nacionales e internacionales.